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Mayo 17, 2016

Importancia de la estética en los muebles de oficina

Un aspecto que siempre ha sido importante para el mueble de oficina es el estético. El mobiliario forma parte de la imagen corporativa de la oficina, y por lo tanto ha de complementarse con los elementos arquitectónicos y con la decoración. Por otra parte, las características estéticas de los muebles también suelen tener una utilidad como elemento diferenciador de áreas de la oficina. Especialmente en las planificaciones abiertas, en las que los distintos espacios no están limitados por paredes que diferencien claramente dónde empieza uno y acaba el otro, éstos se pueden distinguir por el aspecto de los muebles.

 

Otro factor importante son las propiedades simbólicas que se quieren transmitir (calidez, innovación, sencillez, privacidad, etc.), y qué características de los muebles pueden representar más o menos dichas propiedades. Tales propiedades son globales, transmitidas por el conjunto del mueble, pero en última instancia vienen determinadas por sus características de diseño y constructivas. Y aunque dotar a un diseño de este tipo de propiedades es una actividad creativa que cuenta con profesionales propios, también se ha estudiado cuantitativamente cuáles son las cargas simbólicas más importantes en muebles tales como las mesas y las sillas, y cómo pueden influir ciertas características físicas del producto en estas propiedades. En la selección de un mueble para la oficina se pueden tener en cuenta estos criterios, así como metodologías como la llamada Ingeniería Kansei, que permite cuantificar las percepciones subjetivas, para decidir cuál es el que estéticamente más se ajusta a las necesidades de la empresa.

 

Asimismo, se ha de considerar que la estética tiene un valor técnico, pues la percepción influye sobre la funcionalidad. El trabajador que se encuentra en un entorno que por sus características estéticas le parece confortable, y en el que se favorezca el orden, se siente más a gusto y desempeña mejor su tarea. Según diversos estudios (Helander y Zhang, 1996 y 1997) las propiedades percibidas de los muebles se pueden clasificar claramente en propiedades de confort y propiedades de disconfort, las segundas relacionadas con la fatiga que el usuario siente al utilizarlos durante mucho tiempo, y las primeras dependientes en una gran medida de aspectos estéticos, más que de los biomecánicos.

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